
Debemos saber que en las pantallas de plasma la luz se crea a partir de la excitación de un depósito fosforescente que se encuentra presente en todos y cada uno de los millones de píxeles individuales que conforman la imagen. Por su parte, las pantallas LCD están formadas por miles de pequeños cristales líquidos que dejan pasar la luz o la bloquean en función de la carga eléctrica que se les haya aplicado.
Tradicionalmente, la tecnología de plasma permitía fabricar televisores de mayor tamaño que los LCD, pero compañías como Sharp han empezado a comercializar modelos de hasta 65'', el mismo tamaño que posee la pantalla de plasma más grande del mercado. Aún así, y a pesar de este paso adel
ante, en la mayor parte de los casos el plasma sigue ofreciendo mayor calidad de imagen en los televisores de más de 50''. En cambio, en los LCD se pueden utilizar resoluciones de pantalla muy elevadas independientemente del tamaño de la pantalla, lo que las convierte en ideales para la alta definición. Por contra, el plasma sólo es capaz de mostrar imágenes en HD en los modelos de más de 50'', una circunstancia que han aprovechado los fabricantes de LCD para arrebatarles cuota de mercado a marchas forzadas en los últimos tiempos

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